María Esther Álvarez.

En la vida hay situaciones que nos resultan realmente difíciles de superar, incluso de creer.
Situaciones repentinas, inesperadas que abren un vacío en tu corazón.
Sé que es ley de vida morir, nacemos para algún día morir, lo sé , pero ella estaba tan bien, única en sus sorpresas, hermosa, recuerdo cuando tenía frío, y sus manos siempre calientes me arropaban, su comida rica, de hecho y sin exagerar, la mejor que he probado hasta ahora; siempre atenta, a veces hasta pesada con sus insistencias a la hora de comer, portarnos bien o recoger la habitación.
De pequeña siempre me cantaba una canción al dormir, o se tumbaba conmigo hasta que conciliara el sueño, me abrazaba, y cuando así lo hacía, me tapaba y me daba un beso.
Ella fue la más grande y aunque ya no esté con su cuerpo en la tierra, su alma y presencia siempre estarán en mi corazón, porque nadie muere si hay alguien que lo recuerda.

No hay comentarios:

Publicar un comentario