"El secreto de sus ojos"
"El 'pero' es la palabra más puta que conozco -.'te
quiero, pero…'; 'podría ser, pero…'; 'no es grave, pero…'. ¿Se da
cuenta? Una palabra de mierda que sirve para dinamitar lo que era, o lo
que podría haber sido, pero no es."
No me dejes ver, no quiero ver, no...
"Tal vez nunca he sabido que las cosas se valoran cuando se pierden,
ya
ves me he equivocado tantas veces que no tengo perdón..."
"El mismo amor, la misma lluvia"
“Perder a álguien por miedo, dejar pasar el amor de verdad por
temor al dolor, malgastar la existencia y el talento en un trabajo
absurdo, guiarse por la esperanza y no por la experiencia...
¿La vida?, la vida es eso que discurre mientras tratas de averiguar qué es la vida, soltó John Lennon, se vive en un país en el que suceden cosas, las cosas pasan y quedan en los libros de historia, la historia personal la conforman recuerdos y personas, las personas van y vienen...
Hasta que una noche de lluvia, quedan grabadas a fuego en el corazón."
¿La vida?, la vida es eso que discurre mientras tratas de averiguar qué es la vida, soltó John Lennon, se vive en un país en el que suceden cosas, las cosas pasan y quedan en los libros de historia, la historia personal la conforman recuerdos y personas, las personas van y vienen...
Hasta que una noche de lluvia, quedan grabadas a fuego en el corazón."
"El amor en los tiempos del cólera"
“Contéstale que si -le dijo-.
Aunque te estés muriendo de miedo, aunque después te arrepientas, porque
de todos modos te vas a arrepentir toda la vida si le contestas que
no.”
Gabriel García Márquez.
"Rayuela"
"Lo que mucha gente llama amar consiste en elegir a una mujer y
casarse con ella. La eligen, te lo juro, los he visto. Como si se
pudiese elegir en el amor, como si no fuera un rayo que te parte los
huesos y te deja estaqueado en la mitad del patio. Vos dirás que la
eligen porque-la-aman, yo creo que es al revés. A Beatriz no se la
elige, a Julieta no se la elige. Vos no elegís la lluvia que te va a
calar hasta los huesos cuando salís de un concierto.”
Julio Cortázar
Julio Cortázar
Once minutos
La pasión hace que uno deje de comer, de dormir, de trabajar, de
estar en paz. Mucha gente se asusta porque, cuando aparece, derrumba
todas las cosas viejas que encuentra. Nadie quiere desorganizar su
mundo, por eso, mucha gente consigue controlar esta amenaza, y es capaz
de mantener en pie una casa o una estructura que ya está podrida. Son
los ingenieros de las cosas superadas.
Otra gente piensa exactamente lo contrario: se entrega sin pensar,
esperando encontrar en la pasión las soluciones a todos sus problemas.
Descarga sobre la otra persona toda la responsabilidad por su felicidad,
y toda la culpa por su posible infelicidad. Está siempre eufórica
porque algo maravilloso sucedió, o deprimida porque algo inesperado
acabo destruyéndolo todo.
Apartarse de la pasión, o entregarse ciegamente a ella, ¿cuál de las dos actitudes es la menos destructiva?
He aprendido...
"He aprendido que los amores, pueden llegar por sorpresa, o terminar en
una noche. Que grandes amigos pueden volverse grandes desconocidos, y
que por el contrario, un desconocido puede volverse alguien inseparable.
Que el "nunca más" nunca se cumple, y que el "para siempre", siempre se
termina. Que el que quiere, lo puede, lo logra, lo sigue y lo consigue.
Que el que arriesga no pierde nada, y el que no arriesga no gana. Que
si quieres ver a una persona, búscala, mañana será tarde. Que el sentir
dolor es inevitable, pero sufrir es opcional. Y sobretodo, he aprendido
que no sirve de nada, seguir negando lo evidente."
Sometimes love is not enough.
Lost but now I am found
I can see but once I was blind
I was so confused as a little child
Tried to take what I could get
Scared that I couldn't find
All the answers, honey
I can see but once I was blind
I was so confused as a little child
Tried to take what I could get
Scared that I couldn't find
All the answers, honey
Respeto.
Sí, respeto por el simple hecho de ser personas es lo que merecemos.
Que nunca nadie te lo falte, jamás. Sin respeto, no queda nada.
Hasta luego.
Que nunca nadie te lo falte, jamás. Sin respeto, no queda nada.
Hasta luego.
Indignante.
¿Cómo cojones puede pedir calma a un país que esta cagado viendo que tiene que ser ayudado con cifras multimillonarias (que claro, alguien tendrá que devolver más tarde, y con intereses)? Y encima el tío, con toda la cara del mundo, se va luego a ver un partido de fútbol a gastos pagados. NO ME JODAS.
La foto de la zorrimodel.
Nos va la marcha, redíos. Nos gusta, o sea. Nos pone. De lo contrario no
estaría circulando ni la décima parte de la bazofia de la que luego nos
quejamos. Bazofia gorda y lustrosa, cebada con nuestra propia
estupidez. La mayor parte de de los estafadores que conozco-y conozco
unos cuantos-basa su negocio en la vanidad, en la lujuria, en la
ambición, en la gilipollez de la víctima.
Pensaba en eso el otro día, mirando una foto de una revista donde aparecía, muy suelta y en un pase de modelos, una guarra profesional, de esas cuya bisectriz del ángulo principal-expresado con delicadeza geométrica- es de dominio público. Dicho de otra manera: una de esas lumis que antes se ganaba la vida apoyadas en el quicio de la mancebía, hablándoles a los marineros de tu, y ahora han cambiado la tradicional esquina por el plató de Salsa de Tomate Mariano, o como carajo se llame, y en vez de cobrar cinco mil y la cama aparte, como antes, se calzan a un butbolista, aun torero, a un ex guardia civil reciclado a vivir del morro propio o del de su señora, y luego cobran una pasta horrorosa por glosar en un público las peripecias de su baqueteado chichi.
Resumiendo: putas de moderno nivel.
Total. Que en la foto salía la pájara en cuestión desfilando por una pasarela en plan topmodel que te rilas, oye, la tía con ese garbo y esa gracia natural que tienen nuestras pedorras autóctonas, pisando fuerte y segura de sí, son un modelo de Faemino y Cansado, me parece que era, o de Américo y Vespucci, o algo por el estilo-uno de esos modistos italianos, creo, que luego resulta que son dos y de Palencia-. El caso es que, en la foto, la topmodel las narices estaba puesta tal que así, vamos, con los flashes de los fotógrafos y tal; y alrededor de ella, mirándola embobado, el público. Y a eso voy. Porque era un público femenino, no en plan pijolandio sino compuesto por señoras de cierta edad, vamos, presuntas respetables marujas y alguna marilolis ajenas al ambiente tope fashion; sin duda un viaje en autobús a la capital o algo así, por la tarde a Torrespaña a hacer de público, por la noche pase de modelos cutre. Supongo. El caso es que allí estaban en la foto, todas esas pavas a dos palmos de la zorrimodel; y lo que me pudo la piel de gallina fueron sus expresiones: sus caras irradiando envidia, admiración, felicidad. Se lo juro a ustedes por mis muertos: parecían mi abuela en semana santa, viendo pasar el trono de la Virgen. Aquellas respetables matronas y sus hijas ejemplares, actuales y futuros pilares de la sociedad española, con sus permanentes de peluquería de toda la vida y sus honesta ropa comprada en los almacenes Tal, miraban a la chocholoco de la pasarela transfiguradas de gozo y ternura, como si ésta encarnara-y me juego lo que se tercie a que ahí era-sus sueños más recónditos y húmedos.
Sus ambiciones. Caminar con tacón alto por una pasarela, ser objeto de flashes, salir en la tele. Ser portada del Pronto y el Qué me dices y en qué me cuentas. Guao. En una palabra: triunfar.
Y es que ahí está el punto, supongo. En esas caras significativas de la foto.
En esos culos hechos agua limón. Porque tienen delito. Nos pasamos la vida protestando en la plaza, en la peluquería, sobre hay que ver esto y lo otro, vecina. Adonde vamos a parar. Y luego nos pegamos a la tele como lapas, cloqueando cual gallinas en celo, babeando de gusto cuando vemos en carne mortal a una zorra de papel cuché, ay, bonita, cómo te admiro, un beso, mua, mua, un autótografo, deja que nos hagamos una foto contigo. Las tordas de la foto son las mismas madres que luego disfrazan a sus hijos de Rickismartin y de Madoninitas repelentes y los manda a los concursos de la tele, a que canten, a que bailen, a que consigan los cutres aplausos y la fama que, en el fondo, siempre anhelaron ellas. Esas marujas en el éxtasis, admirando aleladas a una vulgar pedorra, que son símbolo perfecto de lo que tenemos y de lo que merecemos tener.
Por casposos. Por imbéciles.
Arturo Pérez-Reverte
Pensaba en eso el otro día, mirando una foto de una revista donde aparecía, muy suelta y en un pase de modelos, una guarra profesional, de esas cuya bisectriz del ángulo principal-expresado con delicadeza geométrica- es de dominio público. Dicho de otra manera: una de esas lumis que antes se ganaba la vida apoyadas en el quicio de la mancebía, hablándoles a los marineros de tu, y ahora han cambiado la tradicional esquina por el plató de Salsa de Tomate Mariano, o como carajo se llame, y en vez de cobrar cinco mil y la cama aparte, como antes, se calzan a un butbolista, aun torero, a un ex guardia civil reciclado a vivir del morro propio o del de su señora, y luego cobran una pasta horrorosa por glosar en un público las peripecias de su baqueteado chichi.
Resumiendo: putas de moderno nivel.
Total. Que en la foto salía la pájara en cuestión desfilando por una pasarela en plan topmodel que te rilas, oye, la tía con ese garbo y esa gracia natural que tienen nuestras pedorras autóctonas, pisando fuerte y segura de sí, son un modelo de Faemino y Cansado, me parece que era, o de Américo y Vespucci, o algo por el estilo-uno de esos modistos italianos, creo, que luego resulta que son dos y de Palencia-. El caso es que, en la foto, la topmodel las narices estaba puesta tal que así, vamos, con los flashes de los fotógrafos y tal; y alrededor de ella, mirándola embobado, el público. Y a eso voy. Porque era un público femenino, no en plan pijolandio sino compuesto por señoras de cierta edad, vamos, presuntas respetables marujas y alguna marilolis ajenas al ambiente tope fashion; sin duda un viaje en autobús a la capital o algo así, por la tarde a Torrespaña a hacer de público, por la noche pase de modelos cutre. Supongo. El caso es que allí estaban en la foto, todas esas pavas a dos palmos de la zorrimodel; y lo que me pudo la piel de gallina fueron sus expresiones: sus caras irradiando envidia, admiración, felicidad. Se lo juro a ustedes por mis muertos: parecían mi abuela en semana santa, viendo pasar el trono de la Virgen. Aquellas respetables matronas y sus hijas ejemplares, actuales y futuros pilares de la sociedad española, con sus permanentes de peluquería de toda la vida y sus honesta ropa comprada en los almacenes Tal, miraban a la chocholoco de la pasarela transfiguradas de gozo y ternura, como si ésta encarnara-y me juego lo que se tercie a que ahí era-sus sueños más recónditos y húmedos.
Sus ambiciones. Caminar con tacón alto por una pasarela, ser objeto de flashes, salir en la tele. Ser portada del Pronto y el Qué me dices y en qué me cuentas. Guao. En una palabra: triunfar.
Y es que ahí está el punto, supongo. En esas caras significativas de la foto.
En esos culos hechos agua limón. Porque tienen delito. Nos pasamos la vida protestando en la plaza, en la peluquería, sobre hay que ver esto y lo otro, vecina. Adonde vamos a parar. Y luego nos pegamos a la tele como lapas, cloqueando cual gallinas en celo, babeando de gusto cuando vemos en carne mortal a una zorra de papel cuché, ay, bonita, cómo te admiro, un beso, mua, mua, un autótografo, deja que nos hagamos una foto contigo. Las tordas de la foto son las mismas madres que luego disfrazan a sus hijos de Rickismartin y de Madoninitas repelentes y los manda a los concursos de la tele, a que canten, a que bailen, a que consigan los cutres aplausos y la fama que, en el fondo, siempre anhelaron ellas. Esas marujas en el éxtasis, admirando aleladas a una vulgar pedorra, que son símbolo perfecto de lo que tenemos y de lo que merecemos tener.
Por casposos. Por imbéciles.
Arturo Pérez-Reverte
"Ahora es demasiado tarde princesa...
...búscate otro perro que te ladre princesa"
Y lo he buscado, sí, o al menos lo he intentado, pero sin éxito. Más de dos años han pasado y todavía está en mi cabeza. Maldita cobarde, por no arriesgarme a perder, tampoco me arriesgo a ganar. Me rindo, no expreso, no digo, finjo. Hasta mi subconsciente está en mi contra, me recuerda cada noche que debí hacerlo, que debo hacerlo...¿Y no es tarde ya? Me temo que si lo hago me contestará lo que canta el gran Sabina.
"Hace apenas 2 años cuando eras la princesa de la boca de fresa"
Scorpions.
"Take me to the magic of the moment on a glory nitgh
where the children of tomorrow dream away in the wind of change"
Pre-ocuparse.
Como dijo un grande de mi vida no te "Pre-ocupes" directamente "ocúpate" cuando toque.
Indignada.
Impotencia, rabia, dolor, ¿pero cómo coño quiere que le demos gracias a Dios por esta desgracia?.
Maldita secta.
Nunca lo entenderé.
:@
Qué difícil es tener que callar aquello que sientes. Tienes que saber estar en tu lugar. No corresponde.
.... ...... .... .... ....... .... ....... ....... ....
Estoy harta.
.... ...... .... .... ....... .... ....... ....... ....
Estoy harta.
2010
¿Somos conscientes de
lo qué llegamos a desaprovechar en nuestra vida? ¿ Realmente disfrutamos de
cada momento?
Mi reflexión es algo personal pero a su vez creo que afecta
a todas las demás personas. El tema lo
había pensado tiempo atrás pero nunca me centré en él hasta que me leyeron un
poema (un fragmento del poema llamado La Luz)
Transcurre
tu vida igual que ayer, común y cotidiana.
"Un día más", te dices. Y de pronto,
se desata una luz poderosísima
en tu interior, y dejas de ser el hombre que eras
hace sólo un momento. El mundo, ahora,
es para ti distinto.
tu vida igual que ayer, común y cotidiana.
"Un día más", te dices. Y de pronto,
se desata una luz poderosísima
en tu interior, y dejas de ser el hombre que eras
hace sólo un momento. El mundo, ahora,
es para ti distinto.
y escuché en algún
lugar, que no sabíamos aprovechar algo
tan común ( y quizás sea por eso ) como un rayo de Sol. A raíz de ahí, empecé a
pensar en la cantidad cosas que no apreciamos, que no aprovechamos simplemente
porque siempre están ahí y forman ya parte de lo cotidiano, de lo normal. Cosas
que no nos sorprende ver , tocar o sentir.
Quería
centrarme en un punto en concreto, en el tiempo.
Si!, ese
tiempo que lo clasificamos en segundos, minutos, horas, días, meses…
Tiempo que
pocos seres humanos saben aprovechar y sacarle el máximo partido. Creo que
estamos siempre demasiado ocupados recordando momentos, o situaciones del
pasado, planeando nuestro futuro, pensando
que vamos a estudiar, que vamos a hacer mañana, el fin de semana, en
Navidad… y nos olvidamos de lo más importante, que es vivir el día a día , el
presente. Estamos tan ocupados pensando en otras cosas que el día a día lo
vivimos, en general, como una rutina… sin preguntarnos por qué hacemos cada
cosa o si de verdad es eso lo que queremos hacer. Y al final, todos esos planes
que pensamos hacer más adelante, esos que te impiden aprovechar cada momento,
nunca llegan, porque cuando deberían
suceder… resulta que te planteas otras cosas.
Pensarlo,
¿Cuántas cosas haríamos si nos centráramos solamente en ese instante?
Olvidándonos de todo lo demás, de ayer, de mañana..solo hoy!
¿Cuánto
podríamos disfrutar, que es al fin y al cabo lo que todos buscamos, si
transformásemos cada gesto que nos ofrece la vida, continuamente
infravalorados, en oportunidades para ser feliz?
Si
cambiaramos la forma de ver el mundo, de vivir la vida, multiplicaríamos las
ocasiones en las que nos sentimos bien.
Creo que no
es tan difícil aprovechar y vivir cada momento como si fuera el último, sin
embargo, lo que sí es difícil… es planteárselo.
Pienso...
No sé si es la primavera, los días pre-menstruales, el cambio de temperatura ... pero siento algo extraño, difícil de explicar. Sube del pecho, se para en la garganta... y así, así sucesivamente.
Sólo imagino, no tomo decisiones, imagino, pienso, siento ... pero no me atrevo.
Sólo imagino, no tomo decisiones, imagino, pienso, siento ... pero no me atrevo.
Alucino pepinillos.
Sí, con la gente que cree que hemos de vivir acatando siempre las normas, normas impuestas de las que no tenemos ni voz ni voto...aunque bueno, quizás esto último se podría discutir, aunque personalmente creo que no tengo voto.
Me revienta que me digan que de nada sirve reivindicar lo que creemos nuestro, pues no nos harán caso. A toda esa gente os digo que ................. "prefiero morir de pie que vivir arrodillado" (el Che).
ELLA
Como me dijo un gran amigo.... "Cada uno estamos formados por cachitos
de las personas a las que queremos y apreciamos." Cuando una de ellas
falta, queda un vacío dicícil de llenar. Es duro, pero es así. Y estoy
cansada de las frases tópicas y típicas de estas situaciones. A veces
solo es necesario ESTAR, no importa si es en silencio. La extraño como a
nadie porque era LA MEJOR. Y para terminar : NADIE MUERE SIEMPRE QUE
ALGUIEN LO RECUERDE. Y yo, lo hago continuamente. Te quiero.
Infinitos recuerdos.
Hoy ha sido la primera vez que la he escuchado...
...aunque debo confesar que es como si la conociera de toda la vida.
Abuelo.
"Si has andado un buen camino, encontrarás muchos senderos,
algunos de ellos tan importantes como el tuyo propio. "
Cada vez creo más en la "Ley de Murphy"
Tanto meditar para tomar una decisión....para que después pase algo que cambie irremediablemente el curso de las cosas. En fin, no sé por qué todavía me extraña.
C'est comme ça
No podemos imaginar cómo de difícil puede llegar a ser la convivencia. Personas diferentes con manías, gustos y costumbres distintas. Hemos de poner de nuestra parte, y quien no lo haga ...... "¡Que le corten la cabeza!"
Sí.
Es necesario tener claro cuánto valemos, para no dejarnos infravalorar por nadie.
Y yo, valgo mucho.
Y yo, valgo mucho.
No me gusta soñar .....
porque sé que después toca despertarme, y hay sueños......de los que jamás despertaría.
Lo de hoy me ha hecho pensar ...
Se supone que, cuando alguien quiere enamorarse, busca a una persona en la que apoyarse, con la que disfrutar y compartir todo tipo de momentos, una persona que conozca y me conozca mejor que nadie.
Sé que soy difícil pero .... en fin, eso tal vez
esperaba que supieras cómo sorprenderme.
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