Frustración.

¿Tan difícil es decir lo que se piensa?

¿A qué tememos? ¿a ser juzgados? ¿a cambiar de opinión a medida que lo decimos? ¿vergüenza?...

De todo a nada.

Ya lo decía El Principito: "Es mucho más difícil juzgarse a sí mismo, que juzgar a los otros. Si consigues juzgarte rectamente es que eres un verdadero sabio."


Siéntela

¿Lo sientes?